
Si ese dinero se invirtiera correctamente en desarrollo, gran parte del terrorismo quedaría sin sustentación. Buena parte de los recursos que hoy se invierten en desarrollo, están siendo escamoteados por los "gastos de defensa" que sirven para financiar ataques. Esa es la realidad.
Cuando Saddam Husseim fue destituído por la fuerza, Bush dijo que ahora el mundo “está más seguro”. Luego de que Israel invadiera Líbano, hace unos días, apareció Nasralah el líder de Hezbolah y declaró que no hay ejército que pueda desarmar a la organización y añadió que la resistencia está más fuerte porque su arsenal creció y ahora tiene más 20 mil cohetes (durante los 34 días del enfrentamiento con Israel, lanzó 4 mil).
Lo concreto es que todas estas guerras libradas en nombre de la paz duradera, han logrado exactamente todo lo contrario. Fawaz Gerges, experto en asuntos del Medio Oriente, opina que resulta "sencillamente inusitado cómo la guerra renovó el clamor por un Islam combativo, lo cual estaba en verdadero declive después del 11 de Septiembre".
Evo Morales dijo que va a dotar de nuevos armamentos al ejército boliviano y que fortalecerá los destacamentos fronterizos, momentos en que surgieron en Paraguay, propuestas para destinar recursos públicos a la compra de armas.
Hace unas semanas la Policía paraguaya dio un golpe duro al tráfico de armas cortas y de guerras cuando intervino un arsenal secreto que habría estado proveyendo de armas al hampa brasileño y de otras comarcas también.
Y mientras el mundo, la gente gasta mucho más en armarse, aumenta la violencia lo que quiere decir aumenta el hambre.
¿Hacia donde va el planeta? El rumbo que toman los acontecimientos ayudan a comprender por qué las sociedades empiecen a alentar liderazgos políticos surgidos de los púlpitos ¿O no?
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