miércoles, febrero 22, 2017

La fe mueve montañas


La autoridad nos fue dada y generalmente temblequeamos ante ella. ¨Si tenés fe del tamaño de una semilla de mostaza, dile a la montaña quitate y apartate de mi y se quitarᨠEs lo que Jesús dejó como un anuncio de la autoridad que nos fue dada. Hay oraciones de peticiones que van orientadas a Dios para que Él obre y hay oraciones en la que se toma la autoridad ya concedida para dar una orden aquí en la Tierra y no siempre se quiere tomar esa autoridad.
Realmente existen muchos tipos de oración y probablemente las que mayoritariamente se hacen, son las de súplica y las de alabanza; están las de intercesión que se hace por los enfermos por ejemplo, las de acción de gracias. Pero la que menos se ejerce es la oración de autoridad. ¨De cierto os digo que todo lo que atéis en la Tierra, será atado en el cielo y todo lo que desatéis en la Tierra, será desatado en el cielo¨. (Mateo 18:18)
Autoridad plena en la Tierra. Lo que aquí se declara, moviliza el poder de Lo Alto. El poder ha sido concedido para que podamos avanzar en el propósito de predicar y discipular a naciones y gente hasta los puntos más remotos y difíciles sin que ninguna fuerza opositora lo pueda impedir. ¨Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra¨, dejó Jesús poco antes de ascender a los cielos, luego de resucitar de entre los muertos.
Hay que tomar la autoridad. El pastor chileno que envió por un tubo, biblias a los 33 mineros sepultados por una mole de 700 metros dice que el poder sobrenatural de Dios intervino para que cada uno de los 33 saliera desde las entrañas de la Tierra como si aquel lugar fuera una sala de partos. Una colección de aciertos ¨inexplicables¨hizo que prácticamente en la primera perforación se diera con el lugar donde estaban. Era como encontrar una aguja en un pajar.
Los cálculos de salvataje más optimistas hablaban de 4 meses de perforaciones. El rescate completo duró 69 días. Hubo fe y el ¨minero 34¨, invisible Él, estuvo ahí para que hubiera paz entre los 33 que se aferraron a lo que ellos creen que estaba escrito para ellos: ¨Pacientemente esperé a Dios, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre roca, y enderezó mis pasos¨. (Salmo 40:1,2)
En suma, la fe mueve montañas.

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