Bruce
Willis, Ben Affleck y otros héroes de Hollywood fueron enviados por la NASA a
enfrentar a un asteroide que traía rumbo de colisión con la Tierra y nos hicieron
creer que los norteamericanos estaban dispuestos a defender a la humanidad de
una pedrada interestelar de esas características. Pero sin decir agua va, la
NASA abre los ojos a la realidad y nos expone ahora con sinceridad que si un peñasco del espacio
profundo nos amenaza, solo nos resta rezar.
Toda esa
historia de enviar a un equipo de picapiedras capaces de hacer un hoyo en el
asteroide que nos da un ultimátum, para colocar explosivos y desviar su ruta
para salvar al planeta, es solo cuento inaplicable. La verdad es que Bruce
Willis no está dispuesto a morir como en la película "Armageddon" por nosotros, para hacer explotar la bomba y colocar
a la piedra viajera en otra avenida que la lleve por otros destinos.
La NASA
acaba de decirlo con todas las letras: Si un asteroide gigantesco viene a
chocarnos, pues irremediablemente nos chocara y capaz que acabe con la
existencia de buena parte de los seres vivos, menos las cucarachas que se esconderán
en algunos albañales para reaparecer cuando toda la polvareda del puñetazo pétreo
baje nuevamente y se estabilice lo que quedara de la Tierra tras el duro impacto.
Quienes
creyeron esa historia de bombardear un asteroide para desviarlo de su ruta o
convertirlo en un cumulo de pedregullos interestelares que al chocar contra la
atmosfera se convertirían simplemente en un espectáculo pirotécnico de
estrellas fugaces, no está en los manuales de la NASA. Quítense de la cabeza.
Estimados
lectores, este es un buen momento para aprender a orar por si todavía no lo
sepan.
Hay 10 mil
asteroides que potencialmente en un momento pueden entrar en la misma ruta de
la tierra debido a que no ha podido establecerse un acuerdo mínimo para
instaurar el reglamento de tránsito que prohíba a los asteroides circular por nuestros caminos y como motociclistas sin
casco, de improviso se cruzan en nuestra trayectoria, sin hacer señales.
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