lunes, julio 09, 2012

El perjurio de Federico Franco


Foto:Internet
 "Terminó la época de que ocupan cargos los amigos y los parientes" dijo Federico Franco cuando tras la destitución de Fernando Lugo asumió como Presidente de la República. En el mismo acto, juró con la mano derecha sobre la Biblia sustentada por su esposa, cumplir las leyes y desempeñar con dignidad su gestión. Horas después nombraba a su cuñada Mirtha Vergara de Franco en uno de los cargos públicos mejor remunerados de la República y a su primo Víctor Rivarola como Ministro de Acción Social.

Los jefes de gobierno toman como un acto meramente protocolar porque es lindo, elegante, solemne, prometer y jurar el acatamiento de las normas constitucionales y ser leales al pueblo y a Dios, sin considerar la trascendencia y gravedad de lo que están haciendo.
Soy creyente evangélico y voy a transcribir lo que en el Evangelio de Mateo, capítulo 5, versículos 33 al 37 Jesús nos deja como enseñanza:  

“Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey. Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos;  digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno”.

Está claro que “el maligno” hizo meter la pata a Federico que juró evitar el nepotismo y acto seguido tomó una doble decisión nepótica. A nosotros no nos extraña porque mucho de esto ya lo habíamos anticipado en varias oportunidades.

La cuñada del Presidente, gana unos 60 millones de guaraníes mensuales como directora de Itaipú (unos 13,2  mil dólares). Cuando fue advertido por las redes sociales y los medios sobre ese despiste, Federico Franco cometió otro despiste.
Efectivamente, comentó que se tratará del "único caso de un familiar en la función pública", cuando había hecho dos nombramientos de familiares.

Analizando lo que dijo el nuevo Presidente de la República, lo que estaba declarando era algo así como “una vez nomás voy a cometer el delito”, cuando ya había cometido dos veces.
Llevado a otro terreno, es como decir “una sola vez voy a robar el banco” y ya robó dos veces. Extrapolen los lectores la expresión de Federico del modo que mejor les parezca y no cambiará el sentido del tropiezo.

Digo que es grave ofensa, utilizar el nombre de Dios al jurar algo que no se respeta. Y digo aquí que Federico y probablemente la nación, sufrirá y sufriremos las consecuencias del perjurio que se ha cometido.
Perjurio: juramento falso para avalar una promesa que no se tiene intención de cumplir, invocar a Dios como testigo de una mentira.

Poner a Dios como testigo y garantía de veracidad de una afirmación que no se honra tiene consecuencias. Sepámoslo.




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