martes, febrero 12, 2013

El auténtico carnaval paraguayo



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Esta impagable foto de Tetsu Espósito refleja lo que es el auténtico carnaval paraguayo. Una divertida guerra de agua y últimamente espuma y aquí vemos el enfrentamiento entre un "fusilero" que dispara un certero chorro a la boca del contrincante que no pierde la concentración y se dispone a lanzar una “granada” de agua al pómulo izquierdo del agresor.
El calor presenta el contexto cómplice.

lunes, febrero 11, 2013

Roberto Alfredo, quita tus carteles del medio de la vereda

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Es tiempo que los ciudadanos nos levantemos contra quienes invaden el espacio público como si fuera de ellos, con fines comerciales. Es el caso del peinador Roberto Alfredo que decidió plantar en medio de la vereda una torre con carteles enormes que interfieren el normal desplazamiento de los viandantes, sobre la mismísima avenida Mariscal López en el límite entre Fernando de la Mora y San Lorenzo.
Se trata de una ocupación indebida del espacio público, un cerramiento no permitido de la vereda que configura una falta de respeto al caminante usuario de esa vía de tránsito.
Es deber del Estado, en este caso por conducto de las organizaciones municipales, velar por la protección de la integridad del espacio público que debe ser preservado para el uso común, el cual prevalece sobre el interés particular, en este caso del peinador Roberto Alfredo.
Igualmente deben ser multados los representantes de Schwarzkopf y de Hairdressers Company por hacer publicidad en lugar indebido.

Otros artículos sobre el mismo punto, en este Blog:

¿De quien es la vereda? Es hora de iniciar el rescate de un espacio del transeúnte

Un buen vecino pone flores en las veredas, un mal vecino, espinas

Betty Mármol y la venta de cintos en el Mercado 4 de Asunción

El desafío de caminar por las veredas asuncenas, sin morir en el intento

Veredas encadenadas ¿por qué?



viernes, febrero 08, 2013

Pavarottis frustrados cantando soles míos apagados



Que el agua jabonosa no nos impida ver la luz (click sobre la foto para ampliarla)
El limpiaparabrisas desbordó mis derechos y arrojó agua jabonosa sobre el vidrio antes de que yo le autorizara o desautorizara. No le importó que mi vidrio estuviera impecable porque desde luego su decisión no dependía de ese detalle. Su propósito primordial era y sigue siendo, recaudar. Si tuviera que desarrollar su actividad en función de que le permitan o no hacerlo, no funcionaría su cometido.


Los fabricantes del automóvil lo manufacturaron para que sea capaz de cuidarse sólo. Le pusieron cerrojo a las puertas y el proveedor de alarmas estableció las pautas para reforzar el sistema.

El cuidacoches sabe perfectamente que eso es así pero ofrece sus servicios de un modo cargoso, imperativo e invasor. Me da pocas opciones a rechazar sus servicios porque si yo abandono mi auto sin ponerme de acuerdo con él, me expongo a que si bien no me robe el vehículo o lo que tengo adentro, me estropee la pintura.

El cuidacoches y el limpiaparabrisas tienen un poder que yo no puedo ignorar. Juegan con mi miedo y entonces en el fondo de mi ser, si lo analizo estrictamente desde un punto de vista de mis derechos, me siento  desbordado, humillado y derrotado porque finalmente formo parte de una sociedad que elaboró sus reglas y esas reglas escritas no me sirven.

La invocación de mis derechos no funciona como un instrumento de defensa y sucumbo ante una realidad que es diferente porque una ley no escrita pero vigente, me impone una conducta con la que no comulgo.

Y hasta podría sentirme infeliz y unirme a los que gritan su descontento por la vigencia de una dictadura de los cuidacoches y los limpiaparabrisas que “hacen lo que se les antoja, fuera de la ley”.

Pero me detengo a reflexionar y percibo de inmediato que soy un privilegiado frente a los que invaden mis derechos. En primer lugar estoy de este lado del parabrisas, disfrutando del aire climatizado de adentro mientras aquel sufre el implacable sol. Me ha manchado el vidrio pero tengo la opción de apretar inmediatamente una palanquita que ducha el vidrio y lo limpia con un cepillo de goma.

Disfruto de la bendición de tener un monedero en el vehículo con monedas que las puedo compartir sin que mi economía se resienta para que quien ahí afuera se afana reciba lo que espera.  No porque le temo sino porque le comprendo.

Podrán decirme que soy un iluso, un romántico fuera de contexto y un tonto alegre. Ciertamente no estoy dispuesto a darle monedas a los siguientes 10 limpiaparabrisas que me aparecerán hasta que llegue a destino pero por lo menos a uno o a dos no les seré indiferente.

Y al cuidacoches que me pide 10 mil, tengo la oportunidad de negociar un valor inferior y acordar con satisfacción de partes, una tarifa inferior porque el estacionamiento privado que está a la vuelta me cobrará mucho más por el tiempo que dejaré el auto ahí.

Sé que mi actitud personal de rechazo no logrará más que hacer mi voluntad sin siquiera tonificar mi autoestima. Sé que la economía crece a una velocidad inferior a la que pueda garantizar el pleno empleo, vale decir aquel ritmo capaz de convertir a todos los  cuidacoches y limpiaparabrisas en formales obreros de fábricas, beneficiarios de leyes de beneficios sociales.

Podría decir “a mí qué me importa, no es mi problema” pero experimenté lo suficiente para alejar un enfoque egoísta porque alguna vez también estuve desempleado y la pasé mal. No es agradable golpear puertas y que no te reciban. Es feo ver que la gente lo que hace es oscurecer el filtro polaris del vidrio para no verte.

Yo antes había oscurecido el polarizado para no tener vergüenza de desviar la mirada de los niños que me pedían monedas pero, Dios, sabio y justo me ubicó también en colectivos donde escuché a niños cantar por monedas y fue entonces que entendí que si tenía monedas sobrantes en el bolsillo, era para compartirlas con ellos.

Y conocí el arte de cantantes adultos que suben a los micros. Circulando en una 4x4 bien polarizada, ironizaba sus afanes cuando los veía esperar el siguiente colectivo que abordarían para arañar unos metales.

Pero cuando tuve que andar en colectivos, entendí que había verdaderos talentos cantando por un mango porque en nuestro país, no encontraron la oportunidad de escalar como lo hubieran hecho en otras sociedades.

Pavarotis frustrados cantando soles míos apagados, porque oídos desajustados en medio de estrechas oportunidades, no detectaron aquellas promesas de extraordinarios cantadores. Y a pesar de mis necesidades en esos momentos, entendía que ningún sello discográfico vendría ya a rescatar a esos artistas que si o si, dependían de las monedas de los pasajeros.

Y pensándolo mejor, no somos más que pasajeros de esta vida que a veces con monedas sobrantes, las extraemos para compartirlas con quienes no han tenido el privilegio y vuelvo a hablar de privilegio de estar mejor y recibir ingresos que nos permiten conllevar la existencia de excluidos, nada menos para que tengan qué comer y compartir con sus seres queridos.

Lo que nos falta a veces es levantar la mirada en esa actitud que nos pone en el camino de la perfecta fidelidad de Dios quien invariablemente cumple con su parte cuando con amor ejercemos lo que está en Proverbios 19:17: Al Señor presta el que da al pobre, y Él le recompensará por su buena obra.”

¿Y saben como recompensa? Yo tengo la cabal comprobación de que Dios es un gran pagador. Ten en cuenta su promesa de: Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir (Lucas 6:38)

Según como margines o discrimines, serás discriminado porque así está escrito: Cosecharás tu siembra (Gálatas 6:7).
Pensemos.

miércoles, febrero 06, 2013

El nuevo Hospital de Clínicas y su vecindad comercial


Exponíamos hace unos días que la mudanza del Hospital de Clínicas a su nuevo local en San Lorenzo, ha dejado farmacias, bares y otros negocios, huérfanos de clientela en la zona de su viejo local en Itá Pyta Punta. Y si antes eran farmacias pequeñas las que se beneficiaban de la cercanía del centro hospitalario, ahora y en la nueva vecindad, son empresas medianas.
Tienen mayor poder financiero como para alquilar locales caros sobre Mariscal López, una de las principales avenidas de Asunción.
Lo que está por verse es lo que acontece con el Shopping Pinedo que está al alcance de la mano de los usuarios de Clínicas. En este sentido, el centro comercial fue diseñado para un público ABC1 ¿Será que un público de nivel D será atraído?
El Hospital de Clínicas es requerido por quienes no tienen seguro médico y generalmente son campesinos que vienen a someterse a tratamientos costosos pues de otro modo no podrían encararlos.
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Hemos visto que la tendencia comercial paraguaya es que ahí donde se dinamiza el movimiento de gente, se convierte en un polo de atracción para vendedores ambulantes y semiambulantes de todo tipo que primero comienzan a ofrecer alimentos pero que más adelante incorporan los más variados rubros.
Ha ocurrido con el Hospital Central del IPS que se llenó de mercaderes y que luego ha sido imposible moverlos de ahí. Por ahora no se percibe un fenómeno similar en el nuevo Clínicas pero habrá que seguir monitoreando lo que acontece.
Dejamos flotando la pregunta: ¿Convivirá el Shopping Pinedo con una especie de shopping callejero y desordenado conformado por vendedores de baratijas?

lunes, febrero 04, 2013

Yuyal universitario contiguo al Hospital de Clínicas



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El destino los juntó ahí geográficamente en un vecindario que no parece prometedor de buena vecindad y lo vengo a exponer. El nuevo  Hospital de Clínicas, linda con el terreno de cultivos experimentales de la Facultad de Agronomía que a estas alturas de inicio de febrero del 2013, luce descuidado como un ñanandy (yuyal) en medio de la ciudad.
En estos tiempos en que las autoridades recomiendan y exigen limpieza de baldíos y eliminación de criaderos del mosquito aedes aegypti, transmisor del dengue, es un contrasentido que se plantee esta situación que muestra la foto.


Es altamente recomendable que los estudiantes de agronomía, interrumpan sus vacaciones, hagan una minga y vengan a limpiar sus cultivos para que la maleza desaparezca de un modo implacable y se elimine esto que configura claramente una contradicción, un desacierto.

jueves, enero 24, 2013

Mudanza de Clinicas: El fantasma de lo que fue un hormigueo cotidiano


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La mudanza del Hospital de Clínicas ha dejado un vacío económico tremendo al vecindario comercial, donde los empresarios se debaten entre la duda de buscar nuevos polos comerciales y mudarse o apostar a que pronto se llegue a un acuerdo con el Hospital del Cáncer y el Quemado para que ocupen algunos pabellones del viejo local y reactiven el movimiento económico.
Las farmacias y bares han quedado sin clientes y hasta los quinieleros se han ido. “Siempre venia aquí para hacer mis apuestas y ahora nadie está” nos comentó una entusiasta de esas aventuras. Ciertamente queda la pregunta de que se hará con la formidable infraestructura, vieja pero disponible, de grandes pabellones y dependencias menores.
Si bien aún quedan algunos lugares en funcionamiento como la sala de Traumatología y otra de Clinica Medica, se cree que con el reinicio de clases, habrá un panorama más claro pero que ahora en el entorno mercantil que el hospital movilizaba, es gris y de puertas generalmente cerradas.

lunes, enero 14, 2013

Triciclón colectivo para 7 pasajeros, todos sentados


Siete pasajeros a bordo (pueden ser 8 según la contextura física) y todos sentados, techo metálico, amplia ventilación, itinerario ajustable y servicio de espera para compras rápidas. El nuevo servicio de transporte colectivo ha empezado con éxito pero en silencio y promete revolucionar el mercado.

El mundo es de los intrépidos. Eso lo demuestra un hombre que resolvió acometer una iniciativa que venía girando en su cabeza. Empezó con un triciclo-carguero pero por sugerencia de los pasajeros, le ha soldado un techo metálico que aún está a prueba. La próxima lluvia dirá si el diseño es correcto y suficiente o debe incorporar modificaciones sustanciales.

 Lo importante es que el proceso está en marcha. El itinerario es ajustable y solidariamente los pasajeros pueden congeniar desvíos según convenga a uno de ellos. En ese marco de mancomunidad, uno de los pasajeros pide un tiempo para comprar leche para la familia y sin contratiempos el colectivo estaciona para ello como se lo mostramos aquí, frente al local de expendio.
Surgirán las críticas pero es natural que los innovadores se enfrenten a los incrédulos. Ocurre en todos los sectores. He aquí pues, una solución paraguaya para problemas de movilización ciudadana.

viernes, enero 11, 2013

La desaparición de carritos, la carne de caballo y una sospecha

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Hace unos 6 años, los carritos eran parte del paisaje asunceno y llegamos a escribir un artículo en este blog. Alimentar un caballo era más económico que movilizar un triciclón carguero pero los tiempos han cambiado. El avance urbano ha ido eliminando los pastizales citadinos y comprar balanceados para la caballería es más costoso que movilizar un motociclo para cargas.

Vacunaciones, sanitación, etc., los gastos han invertido las ecuaciones y los caballos de tiro han ido desapareciendo y este fenómeno, nos guste o no coincide con una información que surgió en estos días y que nos habla de que faenan caballos y nos venden la carne como si fuera de vaca.
No estamos en condiciones de asegurar que la desaparición de los carritos tiene consecuencia en el asunto pero del mismo modo, tampoco estamos en condiciones de descartar una situación así.

La buena noticia es que señalan que la carne de caballo tiene menos colesterol que la carne vacuna cuyo elevado consumo es causa del cuadro hipertensivo que afecta a un alto porcentaje de la población.
Las autoridades ya han intervenido para poner orden. Que así sea.

martes, enero 08, 2013

Somos una sociedad ingrata que no sabe premiar a los buenos

Ciertamente el gobierno “distribuye” condecoraciones de un modo comercial y ventajista. Se entiende que politiza los reconocimientos y eso quiere decir que hay intereses subalternos en su otorgamiento. Al perder credibilidad, se desvaloriza un acto que es trascendente: reconocer a los mejores, a los que aportan para el mejoramiento de la sociedad, a los que muestran el camino.

Esta reflexión la hago luego de que el mundo siguiera de cerca la entrega de premios de la FIFA, un acto realizado en Zurich y en el que por cuarta vez, Lionel Messi recibió el “Balón de Oro”, rodeado de futbolistas de talla histórica que también pretendían el reconocimiento y por qué no, se lo merecían.

El futbol ha cobrado trascendencia desde el pedestal de dinero y negocios que moviliza, uno diría que contra toda racionalidad. Jugadores que entre contratos con sus clubes y con marcas que promocionan ganan arriba de 30 millones de dólares anuales y eso acontece mientras las finanzas generales muestran saldos rojos. Irracional.
Pero no venimos aquí para hacer un balance económico sino que a señalar que los premios deben existir y que a nivel país, en Paraguay somos ingratos con quienes ponen de su parte mucho más de lo que se les puede exigir para que otros puedan tener oportunidades. No hablo de fútbol sino que de la existencia misma.

Es cierto que en la vida, aquellos que son mejores y se esmeran por rescatar a otros de su estancamiento y hacer que levanten la mirada porque hay un mundo mejor que está al alcance si hay ganas, fe y esfuerzo; no lo hacen con un criterio guiado por el marketing.
Las banderas que enarbolan son invisibles y sus triunfos resuenan pero en la interioridad de los corazones y no en las portadas de los diarios. Sin embargo, como sociedad estamos necesitados de tener referentes que nos catapulten hacia sitiales de relevancia en todos los órdenes, más aún en estos tiempos en que estamos inundados de íconos negativos.

Nos toca a nosotros rescatarlos de esa situación de inadvertencia, invisibilidad, humildad. Sepamos reconocer a los héroes civiles que luchan y conquistan sin reconocimiento alguno.
No es justo y mucho menos conducente "premiarlos" con la indiferencia.

miércoles, enero 02, 2013

En este año electoral, hay cuerda para rato


Si unimos los restos de piolines plásticos que los políticos dejan en las columnas de la Administración Nacional de Electricidad, podríamos hacer una cuerda tan larga que con ella, podríamos atar la Luna a la Tierra para que los equilibristas puedan hacer un paseo hasta allá.

En un año electoral como el 2013, es posible predecir más problemas en el suministro de energía porque los pasacalles que son atados a las columnas, con el viento funcionan como velas y sacuden las columnas, mueven los cables que a veces entran en cortocircuito.
¿Pagan los políticos por el uso de las columnas como soporte de sus propagandas electorales? Sería bueno que lo hagan.
 
Mientras tanto, que no se les ocurra a los recicladores de plásticos, treparse a las columnas y rescatar los restos de piolines y correr el riesgo de electrocución.