Casi 4 meses van a transcurrir desde que Fernando Lugo fue electo Presidente del Paraguay y el momento en que asuma el cargo. Entre tanto, el país vive una dualidad o una bicefalia, fenómeno tanto más notorio por tratarse de un cambio radical que incluye el signo político de los dos gobernantes, el saliente y el entrante. Esta situación que hoy vivimos es inédita y demanda que Lugo dirija un mensaje a la nación y rinda cuentas de lo que está haciendo y decirnos cómo piensa desarrollar su primer trimestre en el gobierno. Tan novedosa resulta la situación que todos estamos ingresando a un estado de ansiedad que en el caso de los medios, lo enfrentan con especulaciones. Por ejemplo acerca de que Federico Franco, el vicepresidente de Lugo, es muy visitado por embajadores y que resta protagonismo a Lugo e incluso que podría estar teniendo una agenda oculta.
El Presidente electo tranquiliza diciendo que todo se hace bajo su conocimiento y control.
Vaya un voto de felicitaciones para Lino Oviedo, el tercero más votado. Él sí, ha dirigido mensajes a la nación indicando el rol que va a asumir junto a su movimiento político y dejó constancia de su visión y convicciones sobre el nuevo gobierno. Más que eso, entregó a Lugo el plan de gobierno que hubiera ejecutado si hubiese sido electo.
Volviendo al tema de este comentario, la integración del nuevo gabinete, es otra cuestión que angustia más a la prensa que a Lugo que ha sido bastante cauto en materia de nombramientos y está escogiendo sus colaboradores como quien busca un medicamento y para comprarlo, lee hasta las contraindicaciones y los probables efectos colaterales.
Tiene bastante tiempo para la conformación pero es evidente que es preciso administrar las ansiedades que están creciendo. Respetando los tiempos que Lugo se toma y que evidentemente no son los tiempos que desean los medios, es preciso sin embargo que el Jefe de Estado surgido de las urnas el 20 de abril pasado dirija un mensaje a la nación.
No lo ha hecho aún, salvo el discurso de celebración que más bien fue pasional, en el buen sentido de la expresión, para enmarcar la alegría de la ciudadanía que lo votó.
Sin embargo hace falta más que declaraciones de prensa, más que visitas y concurrencia a actos públicos. Esperamos que nos hable con mayor amplitud de las prioridades que establecerá en los primeros meses de gobierno, de lo que espera de la ciudadanía.
Cuanto más certezas e informaciones maneje el público, menos espacios quedaran para los rumores, especulaciones, dimes y diretes.
Debería establecerse además como rutina un mensaje a la nación por lo menos una vez al mes mientras dure este proceso de traspaso. Para quienes votamos por el cambio y anhelamos de todo corazón que así sea, el cambio debe pasar también por las rendiciones de cuentas de lo que se hace y se proyecta hacer.
Y esto tiene que ser así porque el mismo Lugo en la noche de festejos pidió públicamente “no nos dejen solos. La democracia la vamos a construir juntos”. Para fertilizar la “juntura”, háblanos Fernando Lugo. Gobernar, es comunicar.



