miércoles, diciembre 03, 2008

El prado pardo y el verde sufre: Comienzan imploraciones al Altisimo para que llueva


En señal de azote del cambio climático, a 700 kilómetros de Paraguay más de 100 muertos en Santa Catarina por lluvias, deslaves e inundaciones y aquí, la producción agrícola, el ganado y la población en general comienzan a sentir la falta de precipitaciones.

Paraguay era un país de lluvias equilibradas y frecuentes. Actualmente sobrevienen temporales espaciados.
La última precipitación de finales de octubre fue tan violenta que deforestó sectores de Asunción, una de las capitales más arboladas del mundo y en las plazas asuncenas aún se observan los destrozos resecos.
Poco más de un mes sin lluvia pero con temperaturas cercanas a los 40 grados todos los días, se encargaron de resecar el ambiente que clama lluvia. En algunos templos empezaron las alabanzas clamando lluvia al Señor.
En el campo, los cultivos de soja temprana sufren y es el momento de mayor necesidad de precipitaciones que no se observan en lontananza.
Las nubes son esquivas y los satélites meteorológicos no envían información esperanzadora.

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