
Lamentablemente no es posible que luego de que Lugo hiciera lo que debía hacer: reconocer al hijo y asumir su responsabilidad de papá, retomáramos la atención de asuntos públicos trascendentes para la vida nacional.
Tenemos que empantanarnos en torno a lo que para muchos no queda claro y que desde luego sociedades más avanzadas también debieron esclarecer.
Cuando Clinton engaño a Hilary con un metejón con Mónica Lewynski, también se discutió si ese engaño no estaba preanunciando otros engaños contra los intereses norteamericanos.
La realidad era que la sociedad vivía momentos de prosperidad lo que indicaba que los problemas privados del presidente norteamericano no tenían consecuencia sobre la vida pública de los norteamericanos.
La prensa hizo un “mea culpa” y aprendió la lección de no caer en la tentación de exprimir el negocio periodístico a costa de afectar innecesariamente la vida pública y alterar la agenda nacional.
Para nosotros, está resuelto el problema. Fernando Lugo reconoció al hijo y va hacerse cargo legalmente de su manutención.
No es un un problema de Estado
Que era obispo cuando fornicó y que faltó a las normas eclesiales y que el Papa y el Vaticano y la teología y el derecho canónico…..esa no es una cuestión de Estado. Ese no es un problema político o social e instalarlo en la palestra como tal es francamente mentecato. Es pretender patear la olla y desear fervientemente crear una tormenta bajo el ventilador.
Falta una gran cuota de coherencia. La prensa está desprestigiada por méritos propios. No es el control de la vida privada de Lugo la que nos va a sacar adelante o si Viviana Castillo salió de compras o no o si el modelo de anteojos que usa es del estilo que usan Victoria Beckam o Paris Hilton para ocultar que no maquillaron sus ojos.
Y si no es posible dejar de comentar esas cosas, no las convirtamos en el tema central.
Que se venden más diarios si y que se escuchan programas donde los comentarios de comadres son de lo más desorientado también y que la televisión es capaz de llevar el tema al terreno del show es indudable.
Lo que pasa es que luego, los mismos que contribuyen a desviar la atención, retoman la agenda pública y dicen que el país está en el disparate.
Retomemos pues cuanto antes, la agenda nacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario