
¿Se considera un perseguido porque es de izquierda y la derecha no lo quiere? Tenemos la certeza de que si no fuera de izquierda no escanearían su gestión del modo que lo hacen pero está bien que sea así porque Camilo encarna tal vez más que nadie la gestión del cambio, vale decir, dejar atrás todo lo que los paraguayos ya no queremos.
La izquierda tiene que mostrar que llegó al gobierno para enseñar el camino de la eficiencia y la honestidad.
Si Camilo tomó una factura y donde decía 100.000 guaraníes le agregó uno o tres ceros pensando que nadie se daría cuenta y se descubre, ese será el momento en el que todos le levantaremos el pañuelo del adiós porque deberá ir a tallar guampas en Tacumbú y venderlas para su subsistencia con el lema “Mis dos amores: P-Mas y Cerro Porteño”.
Giuzzio dirá
Pero si no, si el fiscal Arnaldo Giuzzio comprueba que los papeles están en regla, tendrá todas las condiciones para reventar políticamente a sus adversarios y exigirles un aplauso y que lo reverencien.
Habrá construido el trampolín más eficiente para catapultar su figura rumbo a cargos y proyectos políticos más ambiciosos para el Paraguay.
Mientras tanto no cabe su fastidio porque controlan las finanzas de la Secretaría de Emergencia Nacional.
O si eso le fastidia, debería tener la sabiduría de administrar su mortificación, su enfado, en la soledad de su cuarto y no divulgarlo porque no queda bien.
Hasta ahora desempeñó correctamente su papel de enfrentar las granizadas, los tornados, sequías e inundaciones y donde anoche azotó la naturaleza hoy amanecieron los camiones de la SEN.
Entre tanto, esperemos el informe del Fiscal Giuzzio.
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